viernes, 4 de noviembre de 2011

BETO ES UN PERRO TRISTE



Beto es un perro.
Beto es un perro color a nubes.
Beto es un perro color a nubes que un día fue feliz.
Beto es un perro color a nubes que un día fue feliz porque amó.
Hoy, Beto no es más que un perro color a nubes triste. 
Beto es un perro triste.

Echado sobre el cemento de su vereda, Beto ve las horas pasar. No se inmuta, no ladra, no olisquea. Aparenta no comer, su esquelética forma disimulada bajo los kilos de pelo enroscado sobre él no miente. Beto está flaco. Cansado de quién sabe qué. Harto, aburrido y desencantado de vivir. 

No se equivoque, amigo lector. Beto no siempre fue así. 

Otrora el poderoso Beto espantaba a todo inquilino que osaba pisar su camino. Aterraba repasar sus huellas, seguir su senda. Su magnífico ladrido de poodle de medio metro era respetado en el barrio. Pero Beto no estaba solo. Lina era su mejor compañía.

Ambos se atornillaban todas las noches para dormir. Cruzaban sus colas y se tomaban de las patas para reposar. El hocico sobre el lomo, el lomo sobre el hocico. Hasta sus pulgas eran felices. Era emocionante verlos correr todos los días al mercado, juntos. Buscando qué comer, fisgoneando entre las bolsas de amas de casa distraidas, registrando todo a su paso bajo el vaivén de sus colas. Años de compañía, años de amor, porque la amistad también es una forma de amar.

Hace dos meses Lina ya no está. Un auto le trituró la cadera y sus dueños decidieron que no continuara viviendo. Beto nunca supo que pasó. La última imagen que guardan sus retinas es vaga. Lina sobre los brazos de su amo, ingresando al garaje. La puerta se cierra y él queda fuera. 

La puerta se abrió, mil veces después, pero Lina nunca salió.

Echado sobre el cemento de su vereda, Beto ve las horas pasar. Espera, quizá a que Lina aparezca un día. Cruce el umbral y se arrulle junto él como en tantas tardes atrás. Beto prefiere dormir y así adelantar la espera.

Beto es más que un perro color a nuebes triste.
Beto es un perro muy triste.
Demasiado.

sábado, 30 de julio de 2011

EL TIGRE Y LA NIEVE


Una de mis frases favoritas de una de mis películas favoritas...
Atillio a Foe:
'Doctor, necesito esa glicerina. Ya sé que lo sabe, pero si no la consigue, mi amor se morirá, y si se muere... para mi toda esta puesta en escena, el mundo que gira y gira, pueden desmontarlo y llevárselo. Pueden desclavarlo todo, enrollar el cielo y cargarlo en un camión, y luego pueden apagar esa luz preciosa del sol que me gusta tanto tanto... ¿sabe por qué me gusta tanto? Porque ella me gusta iluminada por la luz del sol, tanto... Se lo pueden llevar todo... alfombras, las columnas, palacios, la arena, el viento, las ranas, el granizo, las siete de la tarde, mayo, junio, julio, la albahaca, las abejas, el mar, los calabacines, los calabaciones...'

lunes, 6 de junio de 2011

CUANDO SEA GRANDE QUIERO ESCRIBIR COMO ÉL

Él, no es singular. Es plural. Él es dos, tres y hasta cuatro éls.

El primer Él es abusivo. Excesivo. Exagerado. Injusto para jóvenes que como yo  pretendemos alcanzarlo. Es maravilloso. Demasiado y desbordantemente bueno y es que su reino no es de este mundo. Un credaor de mentiras verdaderas. Un hacedor de mundos mágicos e inolvidables. Un Quijote milagroso que expone hechos torcidos y deshace entuertos. Un hombre casi casi eterno.

El segundo Él es violento. Provocador. Combativo. Es más o menos como el Billy the Kid de la televisión, los diarios y la poesía. Es una especie de leyenda marica. Tiene una malvada ternura envidiable. Todo un cagatinta de lujo, creo.

El tercer Él es tirano. Autócrata. Todo un dictador de las imágenes. Nadie como él para escribir en televisión y nadie como él para joder la cabeza de tanta buena letra. Es un dios que se alucina hombre. Un alquimista de la prosa, el verso y la tertulia. 

Al cuarto Él recién lo estoy conociendo. Lo descubrí como se descubren los grandes amores. Por casualidad. 

Por eso, cuando sea grande quiero escribir como él (éls).

lunes, 23 de mayo de 2011

Y SI YO TE VIERA



Hace muchos años el escritor más tímido del universo, Gabriel García Márquez, se encontró en la otra acera de una calle de La Habana al escritor que más quería en ese momento de la historia, Ernest Hemingway.
    Era demasiado tímido para acercarse; era tan tímido García Márquez que creó una historia: no hablaba en público porque no tenía nada que decir. No hablaba en público porque no se atrevía. En cualquier caso, allí delante tenía a Hemingway y lo único que acertó a gritar fue:

    -¡¡¡Maestro!!!

    Yendo más allá de la imaginación y de los sueños, qué pasaría si un día, afortunada yo, caminando por Quilca, Jirón de la Unión, Camino Real, Arequipa, Macondo o Aracataca te viera. Intento adivinar qué te diría. Primero, pienso, trataría de acercarme... saber si hueles a Gucci, Paco Rabanne, Calvin Klein o solo a fruto fresco de guayaba.

    Segundo, obsesiva como soy, buscaría de cualquier forma que me vieras. Te lanzaría piedritas, haría ruido con el celular, hablaría fuerte, aunque sin compañía, de lo mucho que sé de alguien llamado Gabriel García Márquez. Y si ni así volteas, iría de frente a buscarte.

    Te preguntaría cómo hiciste. Cómo convertiste un buen oficio en el mejor oficio del mundo.  Cómo es posible hacer negocio con solo recuerdos... besaría tu mano y te invitaría a tomar un jugo o una limonada. Quizá con los minutos una foto, quizá un autógrafo.

    Pensándolo bien, creo que me quedaría al otro lado de la acera. Mirando cómo pasas con tu andar pausado. Vigilante a cada movimiento de tus manos y de tu boca, creyendo saber qué es lo que dices, qué piensas. Y cuando, lejos... tan cobarde yo, gritaría:

    -¡¡¡Maestro!!!

    EL TÚNEL DE SÁBATO


    Bastará decir que eres Ernesto Sábato Ferrari, el ensayista, físico, pintor y escritor argentino que publicó tres novelas; supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre tu persona.

    Aunque ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente, ni por qué. En realidad, siempre has pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase "todo tiempo pasado fue mejor" no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; tú por ejemplo, te caracterizaste por recordar preferentemente los hechos malos para mejorarlos en el presente.

    Fuiste obstinado, renegón, sumamente ordenado y apasionado... Amabas las utopías y hasta para morir le diste la contra a los demás (todos juraban que celebrarían tus cien años). 55 días antes decidiste que se queden con las ganas. Casi siempre acertabas en todo y corregías a todos por cómo y qué hablaban. Pero Ernesto, te equivocaste en algo. Estoy segura que tu túnel no es, ni ha sido el único oscuro y solitario...

    martes, 17 de mayo de 2011

    Un beatle en Lima



    Con una canción de los Beatles se puede decir todo. Yo ya había dicho mucho.
    El día llegó. 9 de mayo. Por fin caía la flecha en la marca roja de mi calendario…  Mentí en el trabajo, mentí en los estudios...  era lunes y todo valía para ver al ídolo, incluso aguantar horas y horas en la interminable cola para ingresar al estadio.
    9 y 35 de la noche y el monumental comenzó a rugir… Era él. Enfundado en un saco celeste azulado estaba parado allí, sobre el escenario. ¡Dios! cuántas veces me había dicho que algún día lo vería. Estaba frente a mi y no estaba preparada. No podía gritar, qué iba a pensar de mi... 
    Dijo... one, two... y yo three!!!... You say yes!!! I say no!!!... hello hello...


    Era la primera de las 33 canciones que Sir McCartney y su banda me regalaban… No me interesó saber que a lado habían también 46 mil 999 almas... No, era solo para mi.
    Y si tocara something, cómo reaccionaría?. Igual que con All my loving?, pensé en ese instante... muy tarde. Paul ya empezaba a pedir que cerrara los ojos (All my loving).

    No quería que toque Let it be, Hey Jude ni Yestaerday y lo hizo. Felizmente continuó con Somthing, Jet y Helter Skelter... Sin embargo debo confesar que me dolió en el alma no escuchar algunas rolas.
    Casi tres horas del que fue considerado el concierto del año… Paul McCartney unió a perro, pericote y gato... humalistas y fujimoristas, gente del cristal, de alinza y de la U juntos y es que no éramos socios de ningún equipo… fuimos y seremos los socios vitalicios del club de los corazones solitarios.