Él, no es singular. Es plural. Él es dos, tres y hasta cuatro éls.
El primer Él es abusivo. Excesivo. Exagerado. Injusto para jóvenes que como yo pretendemos alcanzarlo. Es maravilloso. Demasiado y desbordantemente bueno y es que su reino no es de este mundo. Un credaor de mentiras verdaderas. Un hacedor de mundos mágicos e inolvidables. Un Quijote milagroso que expone hechos torcidos y deshace entuertos. Un hombre casi casi eterno.
El segundo Él es violento. Provocador. Combativo. Es más o menos como el Billy the Kid de la televisión, los diarios y la poesía. Es una especie de leyenda marica. Tiene una malvada ternura envidiable. Todo un cagatinta de lujo, creo.
El tercer Él es tirano. Autócrata. Todo un dictador de las imágenes. Nadie como él para escribir en televisión y nadie como él para joder la cabeza de tanta buena letra. Es un dios que se alucina hombre. Un alquimista de la prosa, el verso y la tertulia.
Al cuarto Él recién lo estoy conociendo. Lo descubrí como se descubren los grandes amores. Por casualidad.
Por eso, cuando sea grande quiero escribir como él (éls).

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