Señores, permítanme tomar la palabra un momento, la razón por la que tengo la copa en alto es para hacer un brindis en nuestro nombre:
Salud, señores! Por nuestras carpetas sucias y pintarrajeadas, por ese piso ajedrezado que siempre acoge sobre su superficie uno que otro papelito olvidado, por todos los profes a media caña, los vagos, los mañosones y por aquellos maestros que verdaderamente merecen este salud!
Salud, muchachos! Por aquellas amanecidas al lado de un café bien cargado, por todos los pasillos encerados y por aquellos jardines que nunca pisamos… Salud! Por aquellas ventanas cochinas y, mientras más cochinas mejor para ver nuestro reflejo más nítido, por los balcones coloniales que adornan nuestra casa de estudios, por aquella plataforma que en épocas de verano quemaba nuestros rosados traseros sin dejarnos sentar más de veinte minutos.
Salud! Y quiero que este salud se prolongue… Salud! Porque los conocí, bien o mal los conocí. Salud! Porque ayer me di cuenta mientras todos hablaban que reconozco sus voces a ojos cerrados, porque ayer bailamos y nos divertimos mucho, porque limamos nuestras asperezas y nos hicimos más unidos.
Salud amigos! Por favor, pónganse de pie y acompáñenme con sus copas, vamos, no sean tímidos, levanten bien alto su brazo porque hoy es la última vez que nos veremos cara a cara y frente a frente, porque el 27 de noviembre quedará a la posteridad. Desde hoy y hasta siempre…
Por aquellos días en estas gloriosas aulas, con sus pizarras manchadas, por estas carpetas que llevan prácticamente nuestros nombres, por aquellos amores que nacieron y florecieron en estos salones… ¡Qué nunca mueran!
Por aquellos que entraron con ganas de cambiar el mundo, por aquellos apasionados que lloran hasta las lágrimas una injusticia, por los que aman, ríen, viven y matan por sus sueños… ¡Qué nunca cambien!
Por todos los sustitutorios y los aplazados, las chupetas…
Por mí, por ustedes y por nosotros…
¡Salud compañeros! ¡Salud!
Bebamos el espumante, no se apuren amigos que mientras más lento este brindis más se prologará esta noche…
No me miren así, basta no quiero aplausos, es demasiado, me van hacer llorar y arruinaré el maquillaje… ya…, no es necesario, no se pongan tristes por favor, recuerden que el mundo es ahora nuestro y nunca olviden vivir cada día como el último… por eso, otra vez:
¡Salud, amigos!
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