Como dijo alguna vez Manuel González Prada, épocas hay en que todo un pueblo se personificaba en solo un individuo. Grecia en Alejandro, Roma en César, España en Carlos V, Francia en Napoleón, América en Bolívar, Perú en Vallejo. Así pues, el 13 de agosto del presente todos los sueños, futuros proyectos y demás metas personales de un humilde salón universitario se vieron encarnados en un solo hombre, Freddy Yupari.
Yupari, posiblemente un completo desconocido hasta ese instante por muchos, pasó de ser el hijo de vecino a una especie de héroe colectivo. El vengador de sueños por naturaleza, ese hombre que parece que es uno de los pocos que quedan en el mundo, el Mel Gibson de Corazón valiente en nuestra propia historia.
Productor de profesión y vocación, Freddy Yupari comenzó su carrera como muchos, practicando en los medios. Luego trabajó en el recordado Baúl de la felicidad al lado de un monstruo televisivo, Fernando Guille. Posteriormente incursionó en el campo periodístico y produjo por mucho tiempo el fenecido programa Nubeluz que se transmitió a otros países como Venezuela y Ecuador. Continuó con Por las mañanas en el canal 7 que ahora es Hola Perú. Editor de algunas revistas y redactor de otras.
Mientras conversaba con nosotros disipaba dudas, respondía inquietudes y sin duda el respeto se hizo notar, no solo por la edad y su estatura (calculo 1. 90 m). Era algo más, admiración, envidia, sorpresa… en fin, un remolino de sentimientos encontrados pues al fin veíamos a alguien que vivía gracias a lo que estudió por cinco años y, lo mejor de todo es que disfrutaba haciéndolo.
Mencionó lo duro que era cubrir una nota en la época del terrorismo y la poca seguridad que brindaba las FF. AA cuando alguien se encuentra en una situación límite.
Partió dejándonos una mechita de esperanza prendida, encendió (gracias al Cielo) la estufa para volver a soñar. Aplausos.
1 comentario:
Muy buena la crónica
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